cuando era pequeña mi papá tuvo varios trabajos, este fue uno de esos, aquí estaba en la construcción de la planta de Santa Fe
Un cristobalito pequeño en un clásico Lada noventero
La felicidad de nadar y tirarse piqueros en la poza del Río Copiapó. Fotografía Cortesía de Solier Contreras.
En esta época nosotros vivíamos en Penco, y viajábamos seguido a Cerro Alto a ver a la familia de mi mamá. Este lugar, para mí, una niña de ciudad, parecía campo. Siempre le decía a mis compañeros que la casa de mi abuelo era un cuarto de toda una manzana, así de grande me parecía. En el patio había una compostera gigante, otro espacio donde mi abuelo plantaba papas, choclos, alcachofas y algunas hierbas. Un taller donde hacía sus muebles de madera nativa y tejidos en ñocha. Un castaño con un columpio de cuerda, un sauce, maqui y una araucaria, que estaba justo entremedio de este jardín que cuidaba mi abuela. Tenía un pequeño cerco de madera, y una variedad enorme de flores de distintos colores, abarcaba justo la esquina de la cuadra. Aquí sale mi mamita, una de los ocho hijos que tuvo mi abuela.
Pobladores trabajando en la construcción de las viviendas. Importante por la realización del sueño, el proceso se demoró un años y ocho meses. Pobladores fueron contratados por la empresa para la construcción de sus propias viviendas. Fotografía Cortesía de Patricio Torres
Junto a mis hijos, Yania Elisa Muñoz Castillo y Hugo Muñoz Castillo, y mis sobrinas Evelyn Cabrera Miranda y Violeta Cabrera Miranda, en el foro de la Universidad de Concepción. Siempre nos movilizamos a apoyar cualquier acción política que hubiera en Concepción.
En esta imagen se encuentra mi abuela, Inés Márquez, acompañada por quien suponemos que es su hermano. Esta es la única foto que tenemos de mi abuela cuando era niña en nuestra familia
Este es el caballo de mi abuelo materno, que en ese año tenía como 8 años en el año 2000 en El Piure. El fue su compañero por mucho tiempo y lo crió de pequeñito. Cuando lo alimentaba le silvaba y el venía corriendo, se llamaba Traile, con el tiempo tuvieron que venderlo.
Esa foto me la tomo una vecina amiga de mi abuela, ella me la tomo porque me había regalado el vestido en el que salía en la foto, ese día estábamos en la casa de mi abuela y yo estaba en una silla que me había regalado mi tío.
La abuela E es la madre de mi mamá, nacida en La Serena. Durante los veranos, tenía la costumbre de viajar a Talcahuano para unirse a las festividades en familia. Actualmente, la visitamos en el Norte. Posee rasgos fuertes y un carácter sereno, además de un profundo amor por la música clásica y un impresionante dominio de los refranes, que conoce al derecho y al revés. Su mente ágil le permite resolver sin problemas sudoku y crucigramas, aunque con sus 95 años, cada vez le resulta más difícil completarlos. Al mirar esta foto, noto que su descendencia ha heredado un porcentaje de esa energía que la caracteriza.
Esta foto es una de las que más me alegran porque porque fue la primera casa que tuvo mi mamá y papá con su esfuerzo, y eso me alegra que se esforzaron por lo que querían y necesitaban.
Junto a mi hermana andando en bicicleta, en la plaza de Samuel Cole, que recuerdo como mi plaza favorita ya que jugaba mucho y tuve muchas amistades. La fotografía la tomó mi papá.
Todas las tardes del verano nos quedábamos hasta tarde en el río, hasta que se iba toda la gente del pozón al que íbamos siempre. Ahí jugábamos, comíamos pancito con bebida y frutas. Mi mamá siempre andaba con hartas cosas pa' comer. Nos salíamos cuando ya teníamos los labios morados. Tipo 7 llegaba mi papá del trabajo y se tiraba un piquero y aprovechaba de bañarse en el río. Todos los días recolectábamos piedras cruces, cada uno tenía su botella grande donde las juntábamos. Fue uno de los mejores veranos, después de eso no nos fuimos más de la comuna de Arauco.
Todos los primos listos para la foto, mi hermana y yo compartiendo confidencias.
En esta foto salgo con mi hermana Nicol en un intento por bañarme cuando era bebé en Curanilahue.
Mitín político en Tomé, de izquierda a derecha: Sandra Placencia, Cecilia Placencia y Tania Castillo.
Siempre mi familia ha sido cercana a los canes, como si fueran parte del grupo. En esta imagen estoy con “Pezote”, el eterno e inseparable novio de la “Lucrecia” o “Dulce” como le decían en el pasaje del lado. En la villa los perros siempre han sido bienvenidos, será por la periferia que siempre los fueron a botar a nuestra plaza. La verdad, es que nosé como llegó, pero si que se alegraba cuando llegabas, nunca ladró, hacia extraños sonidos con su hocico simulando palabras. Solo podía decir la vocal “O”. La primera muerte cercana que tuve fue él, su cuerpo tibio estaba tapado con su frazada en el patio de la casa, tenia que ir al colegio nadie me explicó más. Fue extraño, la vida y el mundo siguió como si nada.
Fiesta de disfraces fin de año.
Manifestación familiar por el Río Copiapó Fotografía cortesía de José Manuel Gutierrez Bermedo
Retrato en tumba de angelito Juan, aparece su madre y su hermano. Fotografía cortesía de Rita Gajardo.